42,195 pasos rumbo a una meta -CDMX 2015- (Ivette Runner)


Este es un espacio para que korridores de todos los países de habla hispana nos compartan su manera de sentir o vivir esta locura llamada correr.

Porque por más lejos que nos encontremos, corriendo nos conectamos.


¡Hola! Mi nombre es Ivette y como me encanta correr, me gusta que me llamen Runner Girl, soy corredora recreativa y desde el domingo 30 de agosto:

-MARATONISTA-

Mi historia, tal vez, es muy similar a la tuya, jamás participé activamente  en nada que estuviera relacionado con el deporte, oportunidades nunca me faltaron y afortunadamente tampoco me obligaron a realizarlo, el correr llegó como muchas cosas en la vida, de manera total y absolutamente inesperada, una amiga, quien por cierto correrá su primer maratón en Costa Rica, me invitaba a correr hasta que un día me decidí y así inicié participando en carreras de 5 hasta 16 kilómetros.

-La transición al medio maratón fue natural, hasta cierto punto esperada-

La palabra maratón me provocaba emociones encontradas, por un lado la idea de que esa distancia es solamente para corredores de élite me hacía tenerle mucho respeto y por otro; el plantear la posibilidad de correrlo como un reto personal asumiendo el compromiso que ello implica.

En noviembre del 2014 ya inscrita para el maratón de la Ciudad de México, inicié entrenamiento formal con Benjamín Paredes, corredor orgullosamente mexicano, él siempre pendiente de mi desarrollo como corredora, siempre impulsando a mejorar técnica para obtener mejores resultados que me llevaron a sentirme lista para dar el paso final:

-Correr mi primer maratón-

runner girl

La semana que precede al tan ansiado 30 de  agosto me mantenía alerta, muy contenta con el deseo de que se llegara ya el día, todo iba de acuerdo al plan, excepto que el martes 25 de agosto, día del cumpleaños de mi hermana menor; -me caí caminando- lo primero que pensé al estar tirada  en el piso fue que el domingo era el día tan esperado y que esa caída podría tener consecuencias que pusieran en duda mi participación en la competencia.

Después de la revisión en urgencias, el diagnóstico fue que tenía la muñeca izquierda fisurada, ya en casa con mi receta médica surtida en la farmacia y con un reposo absoluto como prioridad, me dediqué a cuidarme, no solo física, sino mentalmente porque la mente juega muy rudo, hubieron mensajes de aliento, los cuales agradezco infinitamente ya que me dieron cabeza fría para aguantar a la siguiente visita con el médico.

El viernes 28 de agosto acudí a revaloración, recuerdo que el médico me preguntó; -¿Cuántos kilómetros va a correr?- Al contestar me observó y me dijo que tendría que correr con la mano vendada y que al primer síntoma de dolor…

-Recomendaba abandonar el maratón-

Los planes siguieron su curso ya no había marcha atrás, iba a correr 42 kilómetros 195 metros, esa idea me puso nuevamente en sintonía con todo el trabajo que ya se había realizado previamente.

La mañana del maratón me desperté muy temprano, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de mi nutrióloga Raquel Pérez de León  para prepararme previo al maratón, me dirigí hacia el punto de encuentro en la Alameda Central de la Ciudad de México con el equipo, la cita era a las seis de la mañana, después de calentar y trotar, me fui al  corral de salida, todo era ya una palpable realidad; los corredores, las luces, el helicóptero sobrevolando la zona de salida de los participantes ansiosos por escribir su propia historia con el maratón.

La salida de mi bloque fue emotiva por tanta gente  animando, recuerdo que vi a mi madre y hermana gritar muy emocionadas que nos veíamos en la meta, con esa idea inicié el recorrido, ya voy a la meta, tengo estrategia y cabeza fría para llegar hasta el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria.

lady runner

He de confesar que durante el trayecto corrí con un paso constante, no muy rápido, no muy lento, sin embargo me permitía mantenerme alerta y segura, alrededor del km 13, mi hermana apoyándome con gritos y pancarta me reconectó con mis emociones…

La saludé agitando la mano, ella corrió alrededor de 200 metros conmigo encontrándome con mi papá, a quien le di una palmada en  la espalda, en señal de agradecimiento.

-Al verlos me devolvió ánimo y continué mi trayecto-

Para el kilómetro 20 volví a encontrarme con mi hermana, ella hizo una gran parte del recorrido a pie y en transporte público, a unos metros de distancia a mis oídos llegaron unos gritos de apoyo que para mí son inconfundibles, era mi mamá…

-Tanto a mi hermana como a mi mamá les di un beso y seguí mi camino-

Alrededor del kilómetro 28-29 volví a encontrarme con Ale, mi hermana a quien le agradezco infinitamente su acompañamiento y palabras de aliento, significaron mucho para mí, me dieron mucha fuerza mental para continuar con paso firme hasta la meta.

Alrededor del kilómetro 40 bajé mi ritmo de carrera, me sentía cansada pero tenía muy presente que aunque fuera caminando cruzaría la meta, por mi cabeza pasaron imágenes de mis entrenamientos, del apoyo de mi familia,  las caritas de mis dos sobrinos y me dije:

Voy a terminar este maratón, eres ya una campeona, has recorrido 40 kilómetros falta ya muy poco, no estás cansada, tú puedes; de pronto… escuché gritar mi nombre, era la familia de una compañera del equipo que me decían:

-¡Vamos Ivette!-

runner girl

A partir de ese momento intensifiqué mi ritmo de carrera, cuando por fin establecí contacto visual con el estadio olímpico me recorrió un escalofrío, todo el trabajo realizado durante nueve meses estaba a punto  de concluir, todas mis  dudas se disiparon en cuanto puse pie en la pista de tartán de ese majestuoso escenario que es el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, me invadía la emoción, tenía ganas de llorar, pero pensaba…

Si lloro antes de cruzar la meta me va a robar energía para cerrar con broche de oro, no lloré, sin embargo al cruzar la meta sentí al fin una descarga de energía, me sentía libre, me sentía viva, tenía presente que a partir de ese instante era ya parte de un selecto grupo,  al de aquellos que se atrevieron a llevar su locura al máximo, ahora al igual que ellos:

-YA SOY MARATONISTA-

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KM.

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