Atrevida aventura en la Maratón de Madrid


Historias azules, historias rosas o incluso hasta rojas, pero todas tienen un final, ¿Cuál? al que tu imaginación te permita llegar.

SEXY & RUN

Lo que pasa dentro y fuera de las carreras, ¿Se queda en las carreras?


Parece ser que la suerte se ceba conmigo cada vez que llega el mes de abril, como dice Sabina: -¿Cómo pudo sucederme a mí?- Pero es normal que después de una  temporada de entreno a tope, las lesiones comiencen a sucederse, miCoach me decía que mis piernas acumulaban en vísperas de la Maratón de Madrid del 2015; 1756 kilómetros y aún quedaban quince días para la prueba.

Una ligera molestia en el arco del pie comenzó a aparecer al final de cada sesión, durante el entreno nada, sólo una ligera sensación de calor, pero una vez fría la articulación aparecía esa tirantez que iba de un lado a otro del arco, fascitis plantar, eran los síntomas y los conocía de sobra.

-Hace dos años tuve que estar de baja por la misma razón-

Sin pensármelo dos veces pedí cita urgente con el podólogo: -hasta dentro de 10 días- me dijo. Tanto insistí que me recibió ese mismo día por la tarde, me examinó con esa cara de circunspecto que tienen los podólogos y me dijo: -va a ser que no- pero yo sabía la respuesta: -va a ser que si- Me argumentó sobre los gravísimos riesgos de correr con síntomas de fascitis plantar.

Le dije que estaba de acuerdo pero que yo correría, me hizo un apaño que más que vendaje parecía una escayola pero el invento funcionó podía correr, lento pero sin dolor. Así llegó el día de la salida, lluvia intensa era el pronóstico y no falló.

Mi plan de carrera era simple: -si no podía apoyar el pie vendado abandonaría en la media- en caso contrario pediría en el kilómetro 20 a una unidad del SAMUR que me despejara el pie para poder terminar en buenas condiciones.

-Una vez comenzada la carrera no me imaginaba que me esperaría una de las experiencias más raras de mi vida y juro que es cierta-

Llegado al kilómetro 16 y toda vez que ya me había bebido medio litro de agua, apareció la urgencia de hacer pis, la verdad es que siempre he sido un tío muy pudoroso y la idea de meterme entre dos coches no me parecía de lo más elegante. Esperé pacientemente el lugar propicio hasta que apareció una estación de servicio ubicada entre el kilómetro 16 y el 18.

Vi el cielo delante de mí, así que ni raudo ni perezoso, me enfilé hacia el baño de hombres que estaba situado en la parte exterior de la estación, en un costado, como pude me acerqué a la puerta y tiré de ella, pero oh desgracia, cerrada por dentro.

Más que la prisa por desahogarme, lo que me apremiaba era no perder el ritmo de la carrera, ya me valía con lo del pie, así que sin pensármelo dos veces vi mi salvación:

-El baño de mujeres-

Me cercioré de que no hubiera nadie afuera y di vuelta al pomo; me metí  y eché el pestillo para que ninguna corredora fuera a asustarse de verme con el asunto en la mano. Al darme la vuelta vi a una corredora en posición de bajarse las mallas y hacer un pis; -¡Perdón!- dije, completamente avergonzado y con la mirada fija en el firmamento para no ver donde no debía y me dispuse a salir.

Ella me dijo: -No problem, just a minut, we are runners and we are involved in the same race- y con las mismas se quitó mallas y bragas y se colocó de espaldas sobre el váter, con las piernas abiertas y apoyada en la pared. Ella era una corredora madura que la había visto desde la vuelta de la Castellana, 44-46 años, alta rubia y con un tipo de Helen nórdica de película alemana.

corredora en maratón Madrid

Me llamó la atención porque corría a la par de un rubio cincuentón y ambos con equipaciones de no sé qué club. Me dije, un matrimonio que corre aprovechando sus vacaciones en Madrid y ella ahí conmigo encerrada en el baño, echando un largo pis que parecía interminable.

Ciertamente y ya que estaba adentro me dio por mirar. La lluvia que caía desde las 10 AM hacía que su camiseta técnica le quedara ajustadísima y la verdad es que en esa posición con las piernas abiertas sobre el váter, con el culo en pompa, mi poca imaginación comenzó a revolotear. El pis que no terminaba, ella de reojo me miró y observó que la  miraba sin cortarme un pelo, sonrió y siguió con su eterno pis.

Afuera unas chicas movían el pomo y trataban de entrar. En ese momento me di cuenta que mi automático había comenzado a funcionar; una erección asomaba ya sobre mis pantaloncillos y ciertamente no podía ocultarla. Por fin escuché como ese chorro largo comenzaba a flaquear y se convertía en diminutos chorros que anunciaba el fin de mi suplicio.

-Have you got some toilet paper please?-  De un bolsillo saqué un pañuelo desechable, y con los nervios, casi se me cae, ella sin moverse, apoyada aun en la pared tendió la mano para cogerlo y abriendo más las piernas, se secó con dos o tres suaves movimientos; -Now is your turn- me dijo, pero es que hasta el pis se me había ido.

Ella se retiró del váter colocándose a un lado para ponerse primero la braguita y luego las mallas. Me coloqué dándole la espalda pero con tamaña erección me costó una barbaridad orinar, y más cuando descubrí que me observaba de cintura para abajo, mirando como ese chorro salía con dificultad. -Hurry up- me decía.

locura running en Madrid

Al fin pude terminar a pesar de su mirada pegada a mi asunto, ella me tendió el trozo de papel con el que se había secado el pis, lo cogí y mirándola a los ojos, me sequé la gotita que colgaba; -Come on- me subí el pantaloncillo y salimos del servicio.

Afuera una de las chicas que quería entrar nos dijo; -Ya os vale, de verdad, nosotras reventando y vosotros encerrados- Sin decir más nos incorporamos de nuevo a la carrera bajo esa lluvia que subía de intensidad.

Corrí a su lado en silencio durante un par de kilómetros más, hasta que alcanzamos a su compañero, entonces yo seguí a mi ritmo perdiéndola de vista definitivamente al llegar a la Casa de Campo.

Sobra decir que mi fascitis plantar pasó al olvido y los 25 kilómetros que siguieron los hice casi sin dolor. Ahora seis meses después de la Maratón aún persiste en mi mente la sensual corredora ofreciéndome un trozo de papel.

-Saludos de este su amigo español Martín de la Mora-

Sexy Run 2

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