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Corredores vemos, corazones no sabemos


Historias azules, historias rosas o incluso hasta rojas, pero todas tienen un final, ¿Cuál? al que tu imaginación te permita llegar.

SEXY & RUN

Lo que pasa dentro y fuera de las carreras, ¿Se queda en las carreras?


La vida, es la carrera más difícil en la cual nos toca correr, en ella creas sueños que se llegan a alcanzar por nuestra determinación y sobre todo por la voluntad de Dios.

¡Hola! soy corredora y ésta es mi historia:

Uno de mis sueños y el de mi esposo justo al casarnos fue tener seis pequeños, el primero de ellos lo tuve muy joven a los 23 años, el segundo lamentablemente a los cinco días de nacido murió

-Aquel sueño sin duda se había cortado-

lágrimas de corredora

Aquello me dejó dañada y muy aterrada, tanto que ya no quise tener más familia y por ende me olvidé de mi cuerpo, del cual pensaba; -Para qué cuidarlo sino me servía para dar de nuevo vida- con el tiempo mi primogénito y único hijo me convenció de darle un hermanito, después de 8 años había “olvidado” lo pasado por lo cual tomé la decisión de volver a ser madre. Hoy tengo dos hijos varones y una niña, el mayor de 22 años me hizo abuela de dos hermosos pequeños; -¿Y mi cuerpo?- Quizá inconscientemente le seguía reprochando, por lo tanto alcanzó un peso de 98 kilos.

Mi esposo enfermó cuando nuestra hija cumplió un año, no podía más que apoyarlo y sin pensarlo salí a trabajar, con ese nuevo ir y venir bajé a 87 kg.  Cansada, estresada y con secuelas de sobrepeso y pésima salud, fue entonces que sabía que algo tenía que hacer por mí, no tanto para verme atractiva, ni espectacular, solo quería estar sana y sentirme bien. Mi esposo recuperó su salud y empleo, pero las cosas no eran del todo buenas, en una fuerte discusión me gritó furioso; -¡tienes nalgas de molcajete!-

nalgas de molcajete

Dicen que las palabras duelen más que los golpes, pero en mi caso no me hicieron daño, sino que me detonó la fortaleza para tomar una de las decisiones más importantes y felices de toda mi vida.

-Volverme una corredora-

Pero a veces hay situaciones que nos ponen a prueba, al paso de 2 años como corredora y ahora pesando 62 kg. Conocí a “El Doctor” él me miró y me sonrió, inexplicablemente como colegiala me volví loca de amor, era un hombre tan atractivo, con una personalidad que penetraba por todos mis sentidos, un hombre que me trataba con tanta amabilidad, como ninguno antes lo había hecho.

Yo acudía a la pista de atletismo todos los días sin falta, la prioridad era esa; -correr- pero también para verlo a él, ahí nos volvíamos a mirar, y con la mente a desnudar y al final nos íbamos juntitos al cielo.

sensualidad de corredora

Quizá el desamor y la falta de atención por parte de mi esposo me orilló a eso, pero también mi autoestima y amor propio no estaban tan firmes. Tenía dos vidas, una monótona y aburrida y otra sexualmente activa y por demás loca.

Mis dos vidas seguían corriendo, seguía haciendo cosas cotidianas, una de ellas un día me llevó a hacerme mis estudios de Papanicolau; el cual salió mal, me llamaron de urgencia al hospital y me dieron el diagnóstico; -virus del papiloma humano– inmediatamente me querían operar pues podría ser cáncer, busqué otra opinión, sin dudar de mi honorabilidad de señora casada muchas amistades me ayudaron, pero “El Doctor” él ni siquiera se inmutó, sólo me dijo: -si lo tuvieras o si lo tienes ya me lo contagiaste, no hay problema así que venga- ¡Wow! Eso para mí fue sublime.

abrazo entre corredores

Mi ginecólogo hizo las pruebas pertinentes, pero desde que me revisó tuvo sus dudas, los siguientes resultados revelaron que no tenía nada, ni siquiera una bacteria que me provocara una infección, fue un buen susto y más tranquila no hice más que enamorarme y entregarme más y más a “El Doctor” ya que él siempre se mantuvo firme conmigo.

Así paso el tiempo, seis felices meses, sino lo veía no corría, me sentía angustiada y triste, él poco a poco dejó de ir a la pista, lo buscaba diariamente y nada, pasaban los días y no aparecía, yo seguía corriendo y corriendo, y así sin darme cuenta…

-Ya corría 5 kilómetros diarios, tan sólo para esperar que él llegara-

la corredora que se cansó de esperar

Y un buen día; -el cabrón apareció- Sí pero con otra mujer, desde entonces jamás me volvió a hablar ni siquiera a mirar y yo tampoco, ya no lo extrañaba, ni lo necesitaba, yo ya estaba encaminada a una nueva vida, una más plena, llena de amor, paz y salud, en comunión conmigo misma y con Dios, que finalmente es quien siempre me ha acompañado.

Sin lugar a dudas correr fue, es y será una poderosa herramienta para lograr eso y más, hoy peso 55 kg. Y mi próxima meta es correr la media maratón de Querétaro México (04 octubre 2015) y un maratón el siguiente año.

Soy mujer, soy madre, soy abuela, soy corredora, una inmensamente sana y feliz.

Gracias Korridori por permitirme compartir mi historia, de la cual prefiero aparecer como anónima.

Al fin pude terminar a pesar de su mirada pegada a mi asunto, ella me tendió el trozo de papel con el que se había secado el pis, lo cogí y mirándola a los ojos, me sequé la gotita que colgaba; -Come on- me subí el pantaloncillo y salimos del servicio.

Afuera una de las chicas que quería entrar nos dijo; -Ya os vale, de verdad, nosotras reventando y vosotros encerrados- Sin decir más nos incorporamos de nuevo a la carrera bajo esa lluvia que subía de intensidad.

Corrí a su lado en silencio durante un par de kilómetros más, hasta que alcanzamos a su compañero, entonces yo seguí a mi ritmo perdiéndola de vista definitivamente al llegar a la Casa de Campo.

Sobra decir que mi fascitis plantar pasó al olvido y los 25 kilómetros que siguieron los hice casi sin dolor. Ahora seis meses después de la Maratón aún persiste en mi mente la sensual corredora ofreciéndome un trozo de papel.

-Saludos de este su amigo español Martín de la Mora-

Sexy Run 2

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km

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