Correr con mi mejor amiga La Lady Pesadilla


Estrellita Pronadora chica colombiana de 27 años, la cual descubrió el running por una decepción del corazón, ahora gracias a eso; correr es su gran pasión, y por eso escribe las cosas como son.

La menstruación, el cabello, el outfit, el trabajo, la casa, la familia, encontrar el lugar más seguro para entrenar y algunos hombres queriéndola ligar, son algunas de las tantas cosas con las que una korridora como Estrellita Pronadora suele lidiar.


Hola hermosa y loca korridora, cuantas cosas no podemos escribir en nuestros Diarios de korridora, al menos en el de Estrellita Pronadora tengo una muy especial; me remonto a mis once años de edad, me encontraba en la escuela rodeada de muchas “amigas” estaba en un receso de clases, y justó ahí, ella llegó a mi vida sin sentir, no sabía nada de ella, mi “mejor amiga” se percató de su llegada y sólo gritó: -¡miren Estrellita ya es una señorita!- todos los chicos se acercaron e hicieron gala de su crueldad; si adivinaron… me refiero a lo que algún día nos llegó; -La dichosa menstruación-

de niña se burlan de la corredora

Asustada corrí al baño, pensaba que estaba enferma, pero una maestra me tranquilizó y me dio una toalla, -¡carajo!- estuve tanto tiempo ahí tratando de descifrar lo que nunca nadie con antelación me pudo explicar.

Llegando a casa conté la situación y mamá abrió un cajón, ahí con pena me mostró; -Mira Estrellita, con y sin alas, nocturna, abundante, de noche, etc.- Gracias mamá porque no sólo no sabía lo que me pasaba y en ese momento tampoco sabía para que se usaban.

Pero poco a poco vas aprendiendo, la pastilla adecuada para el cólico inoportuno y hasta cuando hacer planes, pero todo esto lo llegas a “dominar” bien en ése tu grandioso personaje de mujer, pero si hay un Dios, creo que él nunca corrió, porque ahora en tu personaje de corredora no sólo es elegir tu próxima carrera por la ruta, precio o medalla, sino también si ese día…

Voy a Correr con mi mejor amiga la Lady Pesadilla-

Estrellita Pronadora La corredora

Imaginemos… la mejor carrera de 10k de tu ciudad, Estrellita Pronadora tal como tú dos meses atrás adquiriendo un lugar, te empiezas a preparar, sabes que puedes hacer un gran papel, se llegan los días, y dices; -¿Qué pasa con Lady Pesadilla?- Sabes que no se fue de vacaciones permanentes, (Dios mío que miedo tampoco quieres eso) revisas una y otra vez el calendario, aunque odies las matemáticas por fuerza te haces experta, y según tus cuentas aseguras que el viernes anterior a la carrera Lady Pesadilla te va a visitar.

Días antes ya lo empiezas a sentir; vives una tragicomedia que va de la risa al llanto y viceversa, pero ese dichoso viernes Lady Pesadilla no llegó, pero… -¿Qué hay del sábado? ¡Maldita sea!- tampoco se apareció, ya te revisas, ya cuentas, y llegado el sábado por la noche como corredora al no verla ya sólo te lamentas.

dolor de corredora

Y sí… Lady Pesadilla ahora más precisa que nunca, el domingo toca a tu puerta a las seis de la mañana, ay pobre Estrellita Pronadora el short sexy, lindo y colorido que pensabas usar, se tiene que cambiar por una triste, discreta y negra malla digna de usar en un funeral.

En la bolsa de tu cinturón no sólo cargas tus llaves o una que otra Gomita para aquello de la energía, sino que también algunas de esas “estúpidas” toallitas.

Aún y que te sientes vapuleada, tomas la decisión de ir a la carrera, llegas y ya sabes: -¡ni me besen ni me abracen!- treinta segundos después todo eso es lo único que quieres obtener, te alistas en la línea de salida y segundos antes de arrancar te vuelves a revisar para saber si a Lady Pesadilla no se le ocurrió asomar.

Disparo de salida y ahí vas… minutos después llega la primera incomodidad, haces una rápida escala en el baño de la gasolinera, (con lo extremo que esto ya significa) sales, retomas tu ruta, ves a la gente que apoya y escuchas de una señora; -¡Vamos linda eres espectacular!- y claro gracias a Lady Pesadilla esa simpleza te hace llorar, sigues y más adelante logras escuchar: -¡Dale más duro!- Y ahora furiosa llegas a pensar; -¿A ver por qué no le da usted?-

-Correr así, éstas son las verdaderas carreras de Spartan Race-

Por fin ves que estás por llegar y -¡Gracias a Dios!- Logras acabar, rápidamente recoges medalla y todo lo demás, porque sabes que ahí ya no quieres estar, y no falta quien te ve y muy entusiasmado te llega a invitar; -¡Estrellita ven!- forma parte de la foto grupal, te piden que rías y cómo hacerlo si se te partió el día.

personalidad de la corredora

Pero al final ya en casa, observando tu medalla, recordando la experiencia en uno de esos complicados días, cuando sabes que venciste a esa inevitable adversidad, cuando sabes que de verdad las mujeres tenemos un grado elevado para soportar el dolor y la frustración, es cuando más llegas a pensar; con, sin o a pesar de Lady Pesadilla soy toda una korridora una a la que difícilmente la derrotan.

-Vamo, vamo con mente y cuerpo puro pa´lante-

-Gracias enormes por leerme-

estrellita 2

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