Correr es una maldita mentira


Después de varios años en esto de las carreras, he llegado a la conclusión de que Correr es una maldita mentira, no pienses que estoy loco o que odio a este deporte, tan sólo bríndame unos cuantos minutos y te explicaré el por qué:

Tu reloj marca domingo 5 de la mañana; -¿Es la hora de salir de casa?- -¡No!- Es la hora en que llegas a ésta, y lo haces lleno de entusiasmo en un mundo que literalmente gira a tu alrededor; -¡Claro está!- una noche más acompañado del alcohol. Vas a la cama y tus sentidos se pierden entre las sabanas, horas después… -¡Maldita sea!- Te levantas con un terremoto en tu cabeza producto de la resaca, justo aquí comienza tu primera mentira cuando te dices:

-Todo está bajo control, fue una simple reunión-

-¡Mentira! Le mientes a tu alegría, porque así han sido tus últimos meses acompañados del alcohol-

FIESTA

Una Aspirina, mucha agua y el mundo sigue girando, al menos ya no frente de ti. Se llega tu rutinaria mañana de lunes, antes de salir de casa rumbo al trabajo te das cuenta que el pantalón ya te queda muy ajustado, te sientas al filo de tu cama para atar las agujetas de tus zapatos, pero también te percatas que tu prominente abdomen se interpone, tu desayuno es de lo más precario, pero todo lo anterior no es nada comparado con tus pulmones y corazón los cuales están a punto de estallar tras “correr” esos fatídicos 100 metros, tan sólo para alcanzar el vagón del metro, sabes que tu salud va de picada, pero aun así te dices una mentira más:

-Lo mío, lo mío, no es hacer ejercicio-

-¡Mentira! Le mientes a tu capacidad, porque puedes pero simplemente no quieres-

Transcurren los días y sigues haciéndote daño, pero ahora mirando a tu última relación a través de una red social, esa persona que te dijo -¡No más!- Y decidió terminar, te engañó o simplemente huyo de ti, ahora tu destrucción ya no es física sino mental, porque finalmente tienes miedo de enfrentar tu soledad, es cuando te dices una mentira más:

-Es mejor estar solo que mal acompañado-

-¡Mentira! Le mientes a tu autoestima, porque sigues inmiscuido en algo destructivo

PLABRAS

Mentiras y más estúpidas mentiras que abruman tu vida, pero esta misma se encarga de que digas; -¡Ya no más!- en ese justo y bendito momento, la vida te pone frente a ti por primera vez una de sus más grandes mentiras:

-Un par de zapatillas-

Ésas que ni siquiera fueron hechas para correr, las cuales han estado por meses o años abandonadas debajo de tu cama o en el fondo de un oscuro cajón, tampoco tienes muchas opciones para elegir, pareciera que es eso o nada, y así; te las calzas, parece que será “barato y nada complicado” sales con ellas a la calle, unos cuantos pasos y todo tu cuerpo te exige que te detengas, y justo aquí confirmas aquella mentira que una vez te llegaste a decir:

-¡Al demonio, esto no es para mí!

TENIS ROTOS

Los años y los kilómetros han quedado atrás, ahora esas malditas mentiras se han transformado en voces que te susurran cada mañana para que te quedes en cama, hoy en día sabes que no sólo es vencer a ésta, al cansancio, al frio o al calor, es vencer a aquella persona que vivía acompañada del alcohol y de una efímera diversión.

-Ya no le mientes más a tu alegría, ahora corres para mentirle a la apatía-

Desde ese primer día que tus pies se empezaron a mover, supiste que la lentitud, la carencia de técnica y más etcéteras, son tus principales etiquetas, pero tu cuerpo y sobre todo tus pensamientos se han transformado a tal grado, que tus limitaciones con mucho entrenamiento las has convertido en posibilidades.

-Ya no le mientes a tu capacidad, ahora corres para mentirle a la mediocridad-

Y qué me dices de correr solo por la montaña en una tirada larga, a diferencia de tu pasado, ahora disfrutas esos momentos colmados de soledad, porque a través de estos momentos contigo mismo aprendes que tu felicidad ya no depende de estar con alguien más, porque descubres que son momentos de profunda conversación con el mejor amigo que puede llegar a tener un corredor; y ése… no es más que Dios.

-Ya no le mientes más a tu autoestima, ahora corres para mentirle a la codependencia-

MOTA

Dicen las personas “normales” que una mentira dicha mil veces se vuelve una verdad, como corredores mentir tras mil kilómetros o más a nuestra mediocridad, tristezas, apatías, rencores, complejos o miedos, no se vuelven en una verdad, sino en demonios que vamos dejando atrás.

Eso es correr… mentirle a lo peor de nosotros paso a paso, para encontrar nuestra mejor verdad, aquella que nos muestra nuestro mayor potencial.

Ahora entiendes mi razón de por qué digo que –Correr es una maldita mentira- o debo de decir; una muy bendita, porque irónicamente nos transformó a ti y a mí en unos mentirosos y felices corredores.

-Por leerme… mil kilómetros de gracias-

Firma Korridori

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