Correr estúpidamente hasta desfallecer (María y sus Tenis Rotos, Capítulo VI)

 


María y sus tenis rotos, novela de running con toques de ficción pero que nace de la realidad, después de saberse enferma su vida cambia y ahora tiene que correr para alcanzar la vida de los demás, pero irónicamente la suya se le va.


Final Capítulo V – María se encontraba en su departamento alistándose para ir al trabajo, cuando de repente su celular sonó; -era Mónica su hermana mayor- para darle una repentina noticia; -María, ha pasado algo acá, tienes que venir cuanto antes cuanto antes al pueblo-

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Capítulo V: Correr por tu bello y oscuro destino.


Aquella mañana parecía que iba a ser complicada, tal y como lo venían siendo sus últimos días;

-¿Qué sucede Mónica?- ella simplemente comenzó a sollozar al otro lado del celular.

María preguntó más enérgicamente;

-Mónica tienes que decirme qué sucede, ¿Está bien mamá, papá?-

-No María, mamá está de nuevo en el hospital-

El temor de María por contar a su familia acerca de su cáncer, tras esta noticia cada vez se hacía mayor, no quería preocupar a nadie, y ahora mucho menos a su madre.

corredora preocupada

María se despidió de Mónica e inmediatamente hizo un par de llamadas para arreglar las cosas en su trabajo, cogió algo de ropa y sobre todo sus tenis, sabía que con ellos cuando llegara el momento de usarlos la mente pensaría mejor, y así salió de su departamento, bajó apresurada las escaleras para dirigirse al estacionamiento, y ahí tomó su auto para dirigirse hasta el pueblo de sus padres.

El camino sin duda sería más largo que de costumbre, tres horas sola en la carretera, sumergida en un mar de pensamientos, incertidumbre y hasta enojo.

María llegó al pueblo más rápido de lo normal, ahí tomó caminó rumbo al hospital, su corazón casi se le salía, los nervios la abrazaban con tal fuerza que en ratos la estrujaban, al bajar del auto aceleró sus pasos para dirigirse a la habitación donde se encontraba su madre.

Y de repente… ahí estaba ella y toda su familia afuera de la habitación de terapia intensiva, todos desconsolados y preocupados, el pronóstico médico era reservado; -Nati su madre desde hace mucho tiempo padecía insuficiencia renal, la hemodiálisis era su única puerta a la vida, pero su riñón esta vez se complicó-

Ése fue lo que de frente le pudo decir el médico a María, ella cerró sus ojos y dio la vuelta, era una cruda noticia, directa pero necesaria; -porque cuando sabes que uno de los seres más queridos de tu vida está en una situación así, el miedo se apodera de ti, deseas detener el tiempo y volver atrás, donde nada de eso existía, y deseas estar cerquita de Dios para rogarle que todo cambie-

corredora en hospital

María se sentó al lado de Jazmín, otra de sus hermanas, era la menor y la más angustiada, María tuvo que ser fuerte para consolarla cuando ni ella sabía cómo hacerlo consigo misma. En aquel pasillo de hospital se pintaba una complicada escena, y de repente; María sitió un ligero viento que tocó su mejilla izquierda, eso llamó su atención, y al final de ese mismo pasillo, María vio de nuevo a esa hermosa mujer, de mirada profunda y de encanto blanco, la misma que ya se había presentado en su vida. Aquella mujer pasó muy rápidamente dirigiéndose hacia una puerta la cual abrió, entró y cerró, María fue intempestivamente a su encuentro.

Pero al llegar a esa puerta, ésta estaba cerrada; María comenzó a golpearla con todas su fuerzas; -sé que estás ahí, ábreme, mi madre está muy grave, tienes que ayudarme- pero sus suplicas no tuvieron eco, ella recargó su cabeza sobre la puerta y su profundo llanto en el cielo; María súbitamente pensó;

-¡claro! esa mujer al igual como se me presentó en la cafetería, quiere darme de nuevo una señal para actuar, justo como sucedió con el hombre que se comenzó a infartar en ese lugar, así que tal y como lo hice con él, sólo tengo que echarme a correr para que mi madre también recobre su salud-

corredora misteriosa

-Aquello parecía tan sencillo, tan mágico de poder hacer realidad, de tan sólo correr y que todo literalmente quedara atrás-

María se dirigió rápidamente a su auto, ahí tomó sus tenis, y sin pensarlo más, se echó a correr sin ningún rumbo, tiempo o distancia fija, ella lo hizo con tal fuerza, hasta que su mente y corazón empezaron a desfallecer; la rabia, la desesperación y la compañía con miles de lágrimas, fueron testigos de su esfuerzo para salvar ahora la vida de su madre, pero aquello no iba a ser tan fácil en esta ocasión, cuando se detuvo, ahí estaba de nuevo esa mujer, y simplemente le dijo:

-En esta ocasión salvar la vida de tu madre, no será igual de sencillo como lo fue con aquel hombre en la cafetería, así que vuelve al hospital y pronto sabrás de mí-

Parecía entonces que estúpidamente se había echado a correr hasta desfallecer

Y tú…

¿Hasta dónde correrías para salvar una vida, una tan grande como ésa?

María y sus tenis rotos 2

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