Cosas que entiendes sólo cuando te has vuelto corredor


Todo tiene una razón en la vida, las personas que conoces, los lugares que visitas, las dolorosas decepciones y sobre todo; -Las grandes emociones- Y quizá una de ellas es cuando tus pies sintieron por primera vez un par de zapatos para correr. No hablo de esos de las grandes y costosas marcas, hablo de esos simples zapatos que tenías guardados por semanas o años en un cajón.

Estoy totalmente seguro que recuerdas el día exacto que diste con ellos ese primer paso, la ropa que traías puesta, el número de kilómetros (o metros) que corriste (o caminaste) sin parar y hasta el lugar donde decidiste arrancar.

Sin duda en tu vida hay un antes y un después de correr, las cosas desde ese día ya no han sido igual, cosas que para una persona “normal” pueden parecer triviales, huecas, cosas que difícilmente llegarán a entender, pero para nosotros son:

-Cosas que entiendes sólo cuando te has vuelto corredor-

El valor del tiempo:

No hablo del tiempo que marca tu reloj, tampoco hablo de ese tiempo cuando consigues un récord personal, hablo de ese tiempo contigo mismo, ése que por largos ratos te deja escuchar la voz más poderosa que tiene un corredor; y ésa no es más que la de tu corazón, hablo de ese tiempo en comunión con la soledad, de ese tiempo que disfrutas corriendo al lado de otro corredor, pero sobre todo; el tiempo cuando sientes la compañía de Dios.

2.2

La magia de las palabras:

Cuando las fuerzas quedaron kilómetros atrás y justo pasos delante de ti escuchas a aquella abuela que te grita; -¡Si yo fuera tu madre también estaría orgullosa de ti!- o qué me dices de la señora a punto de dar a luz, que en su vientre marcó con un plumón; -Este bebé quiere ser como tú- o el niño que estira su mano para que le transmitas todo tu poder, y es que él siempre cree que eres una especie de súper héroe, uno como la Mujer Maravilla o como Superman, después de ver y escuchar todo esto… sin dudar es lo que te impulsa a dar un poco más.

La importancia de un abrazo:

No hablo solamente de ese simple espaldarazo que significa ¡Vamos! hablo de ese abrazo que tu mente va soñando o mejor aún; necesitando en los últimos kilómetros (los más críticos) y no es poca cosa, porque sabes que vendrá de tu esposa, de tu hijo o de mamá, esos abrazos llegan a ser tan fuertes que con ese simple hecho te demuestran el orgullo y admiración que sienten por el corredor.

Lo difícil que es esperar:

Cuando experimentas una maldita lesión o una enfermedad, cuando escuchas esa voz interior que te grita ¡No más! La angustia se apodera de ti, la billetera te recuerda las carreras a las cuales ya te inscribiste, la ropa que acabas de comprar se muestra melancólica porque no la vas a usar, tu mente se nubla y los demonios de la ira anidan sobre ella; pero cuando tu espera termina, cuando vuelves a dar ese nuevo paso ya sin miedo y sin dolor, es cuando agradeces a Dios; y de aquí en adelante valoras más y comprendes que ser corredor es un total bendición.

2.4

Lo relativo de la velocidad:

Quizá seas más lento que 15,000, 20,000 o 50,000 pero sabes que eres más rápido que muchos millones más, suena a cliché, pero así es; le ganas a esos millones de miedos que traías cargando en la mente, esos que por muchos años te brindaron una placentera y cómoda vida en un sillón o en la compañía del alcohol o peor aún envuelto en una depresión, por eso sin importar a la velocidad que tus piernas se muevan, hay algo en ti que siempre irá muy rápido…

Tus sueños

-Y tú… ¿Cuántas cosas más has logrado entender desde que eres corredor?-

Firma Korridori

Por leerme… mil kilómetros de gracias

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