Cuando el despertador ya no suene a las 6


Miguel solía decir que esto de correr le había cambiado la vida, que ya no era el mismo desde ese día que decidió calzarse un par de zapatos para correr. Miguel esperaba con ansia cada fin de semana para correr en otra carrera, con sobrepeso, lento, con pésima técnica y un puñado de deficiencias, aun así Miguel tenía algo que lo distinguía; -¡Nunca decir NO!-

-Él tenía muy pocos kilómetros en este deporte, pero eso jamás le importó-

Miguel poco a poco fue evitando las fiestas de fin de semana y las críticas no se hicieron esperar, desde un; -¡Ay gordo cómo crees que vas a correr! Hasta un; ¡Qué vas a ganar, mírate nada más! las cervezas fueron pasando por su mano, pero a diferencia de otros años, ya no se quedaban en su mano, sólo pasaban hacia otra persona, de verdad se miraba como un campeón, sin importar que en aquel su primer 5k llegó en último lugar.

zapatos para correr

Su meta más cercana era alcanzar sus primeros 10k. Muchas tardes me platicó que después (muchos 10k después) llegaría su primer medio maratón, pero lo que más le quitaba el sueño era conquistar su primer 42.

¡Caray! Recuerdo su cara cuando compró sus primeros zapatos para correr, eran unos Asics Flux 3 de pisada pronadora, lo hubieras visto era como un niño recibiendo sus regalos en Navidad.

Miguel siempre luchaba incansablemente con su cama, parecería que ella cada mañana le cuestionaba; -¿A dónde vas, quédate conmigo un rato más?- aun así Miguel siempre le ganaba.

-Y esto siempre sucedía cuando su despertador sonaba justo a las 6 de la mañana-

Su meta no sólo era alcanzar distancias, perder peso, demostrarle algo a alguien más, ni mucho menos hacer un determinado tiempo, simplemente quería ver hasta dónde su cuerpo y su mente podían llegar, que su familia estuviera más orgulloso de él, eran razones que lo llenaban de muchísima más felicidad.

Just that!-

Desgraciadamente el despertador ya nunca será escuchado a las 6 de la mañana por él. Miguel murió el pasado fin de semana a causa de un accidente en otra de su pasión, el motocross.

Su hermana me comunicó la noticia el sábado a mediodía, no lo podía creer, días antes habíamos compartido consejos acerca de carreras, Miguel más que ser un amigo de carreras, era un amigo de la juventud.

Por la tarde nos encontrábamos acompañando a su familia. Al llegar al recinto funerario me llevé una gran sorpresa cuando vi a Doña Margarita (su mamá) ella se dirigió hacia a mí, me abrazo y acto seguido colgó sobre mi cuello una medalla de Miguel, una de ésas tantas que ganó en sus 5k durante su primer y único año como corredor.

19 medallas para ser exactos

Sólo le dije un profundo -¡GRACIAS!- sabía perfectamente que ese gran gesto era una especie de agradecimiento, pero sobre todo…

-Era un gesto de motivación-

En mi caso quizá para seguir escribiendo, compartiendo vivencias y conociendo miles más de lugares a través de mis pies, para las otras 18 personas que recibieron otra de las medallas de Miguel, quizá era brindarles un pequeño legado para que pronto comenzaran a correr al igual que él.

-19 medallas, 19 carreras, 19 compromisos-

Después de todo esto, ya cercana la media noche, en la soledad de mi habitación, acompañado de un café, fue que llegó a mi mente una reflexión:

Después de un tiempo como corredores, nos pasamos la vida frustrándonos por los tiempos, por los días con malos entrenamientos, incluso atormentándonos por no haber tenido tiempo de ir a correr, y esto nos hace sentir los más grandes indisciplinados, nos frustramos por ser lentos, se nos olvida cómo fue aquel día que con alegría logramos dar nuestra primera vuelta al parque.

reloj de corredor

Nos lamentamos por no alcanzar una inscripción en la carrera más concurrida o porque la carrera es sumamente costosa y en ambos casos nos quedamos fuera, se nos olvida que hay un gran mundo frente a nosotros para correrlo las veces que queramos.

Cuantos viejos dotados de enorme sencillez en su indumentaria nos han rebasado dentro de una carrera hechos unas auténticas balas, han llegado a esa longevidad acompañados de correr no por mero producto de la casualidad, sino porque lo han sabido disfrutar.

Es muy similar a la historia de Miguel, correr porque lo deseas hacer y no porque lo tienes que hacer, hacerlo sólo por el placer de vivir, de volver a sentir el aire sobre nuestros rostros, de simplemente ver la puesta de sol, de recordar a ese niño que estiraba su mano para tocar la nuestra y al hacerlo creía que lo había hecho con un auténtico superhéroe, correr es recordar ese gran orgullo que se siente cuando escuchamos nuestro nombre al pasar, ese grito que viene de un perfecto desconocido.

Eso sin duda es lo que nos ha llevado a ti y a mí hasta aquí, a disfrutar cada momento, cada instante. La vida es una carrera y las dos tienen algo muy en común:

-Empiezan y acaban-

Haz de ellas el mejor viaje de tu vida, qué importa que seas experimentado o novato o que uses los tenis más baratos o los más costosos, que importa que llegues en primer lugar o hasta el final, a fin de cuentas le ganas a millones más que no lo llegan ni lo llegarán ni siquiera a intentar, así que lo único que importa:

-Es dejar atrás a la apatía, los miedos y a los malditos No-

Recuerda que cada día que el despertador suene a las cuatro, a las cinco o a las seis de la mañana, es una nueva oportunidad no sólo de vencer a tu cama, de completar la distancia o bajarle al reloj, sino de sumarle más emociones a tu corazón.

Ésta es mi definición de correr más allá de los tiempos, por qué a fin de cuentas, las medallas no premian tu velocidad, sino tu tremenda tenacidad.

Cuando el despertador ya no suene a las 6.

Firma Korridori

-Por leerme… mil kilómetros de gracias-

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