Donde la muerte se vive a cada paso (Ezequiel Reynoso)

42, el número de kilómetros de un maratón, 42 es el número de korridores de habla hispana que han compartido aquí su pasión.

Porque por más lejos que nos encontremos, corriendo nos conectamos.

42 historias


Tú ya has visto la muerte, el infierno y la oscuridad de tu alma, tus oídos están sordos para palabras cobardes, tu alma te impide retroceder, la razón poco o nada significa, ¿Verdad? en ti arde el fuego del guerrero, es tu naturaleza desafiarte, llegar hasta el borde del abismo, ver el infierno, a sus demonios y enfrentarlos.

Tu fuerza como el sol brilla, tu alma como la luna, el infinito refleja, que Dios te abrace, que encuentres la luz en la oscuridad, lucha… y cuando encuentres al final la paz, siéntate al borde del mar de las memorias y sueña, pero esta vez, vive tu sueño, ahí estarás, tu sueño será tu realidad y al final encontrarás…

-El lugar que Dios te prometió-

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Y eso sucede en este lugar, el mayor reto del continente, el único que otorga 4 puntos efectivos a Mont Blanc, un reglamento severo, muy estricto, en pocos días, y a pesar de haber corrido distintas pruebas de fondo, nos organizamos y decidimos enfrentar este reto, la estrategia: –darle con todo hasta que el cuerpo aguante– Rigo Mena pasa por mi 4:30 PM vamos a Tampico por Nelson, Lalo y Jesús (el Mexicano).

Nos distinguen con sus atenciones, repasamos la información y trazamos planes, temprano nos vamos al Higo Veracruz por Juan y otros a Tuxpan, ahí se une Idolina y el Sr. Garmendia, atrás viene Diana, Jorge, Jesús de Mante, y Mary de Tampico.

El camino es muy bonito, por la tarde ya estamos en Huasca de Ocampo, nos dirigimos al hotel, de ahí a los prismas basálticos, una de las 7 maravillas naturales de México, luego a la junta técnica, solo se admitieron 1,000 corredores en total en tres pruebas distintas.

Ahí estamos, tras la bendición de danzantes aztecas, la multimedia del evento, al ver el video promocional se desata la euforia, gritos, porras, mucho entusiasmo, nos dan los pormenores y a dormir, pero es imposible casi amanece y seguimos platicando, repasando las experiencias, 4:00 AM para arriba a prepararse, esta lloviznando y hace frío, nos encaminamos a la salida, -que frío hace- tratamos en vano de calentar un poco.

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El vapor de la respiración se pierde en la llovizna y la oscuridad de la noche, la música empieza a alegrar el ambiente, un animador da las instrucciones finales, ya con los colores distintivos de cada equipo, algunos se nos acercan y nos recuerdan otros eventos en donde coincidimos, nos piden las fotos del recuerdo, muchas fotos, videos, abrazos, buenos deseos, luego a concentrarse, empiezo a orar por todos, por mí a ofrecer este esfuerzo.

-¿Cuánto tiempo es para siempre? ahora lo sé, solo un instante-

La cuenta comienza; 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 un silbato potente anuncia la salida, se desata el tropel, se escuchan cohetes anunciando la salida, matracas, campanas, sonajas, aplausos gran gritería, algarabía, la gente te toca con admiración al pasar te desean lo mejor.

Son desconocidos que ahora parecieran familiares, corremos por las calles más húmedas y viejas del primer Pueblo Mágico de México, frente a edificios heridos de muerte y olvidados por su historia, ahí mis pasos son huellas vacías por el tiempo, se deshacen mientras corro, voy acompañando a corredores que parecen colibríes, la montaña esta oscura, se hacen filas, las lámparas no son suficientes; caídas, lesiones, el agua de los arroyos es muy fría y viene con fuerza.

En algunos puntos colocan sogas de apoyo, el primer check point nos recibe, lo pasamos en tiempo, solo un trago de agua y a darle, en el kilómetro 15 están las Peñas Cuatas, su mole inconmovible dominaba el paisaje con sus laderas que suben verdes y boscosas hasta la zona donde las rocas interrumpían bruscamente la vegetación, trazando extraños dibujos, comienza a amanecer con los primeros rayos de luz.

La primer vertical más de 7 kilómetros de angustiosa, terrible vertical nos llevan al arco una formación natural estupenda que compensa todo esfuerzo, bastones en mano nos seguimos esforzando, a nuestros pies miles de cristales de obsidiana nos alfombran el paso.

En el kilómetro 20, muchos corredores comienzan a resentir los efectos de la altura del esfuerzo, algunos se ven en la necesidad de abandonar la competencia, otros continúan entre vómito y dolor, solo para caer a media cuesta, los auxiliamos lo mejor posible y continuamos.

Por fin llegamos al zembo y el paisaje desde esa altura es impresionante, solo por instantes nos detenemos, tomamos aire, sacamos coraje fuerza de donde no hay, siento el muro, mi cuerpo se empieza a comer a sí mismo, se viene una bajada más allá de lo técnico; piedras, pozos, escalones, ramas y lodo se esconden entre la alfombra de hojas muertas, comienzan los accidentes cada vez quedamos menos.

pasos a la muerte

Algunos se pierden, se salen de la ruta, la deshidratación está cobrando factura, otras subidas interminables nos regresan a la cumbre, por momentos avanzamos en la más completa soledad y el verdor de pinos, los listones que señalan la ruta están muy retirados entre si, es difícil mantenerte en el camino.

Luego más senderos escarpados, poniéndonos a prueba, sin duda; este es un lugar donde la muerte se vive a cada paso, el reloj marcha frenético -nos come- con el ritmo cardiaco a tope y los pulmones hinchados como globos de Cantoya, llegamos al kilómetro 40, nos premian con una rica y abundante barra de snacks, nos dicen los lugares en que vamos.

Justo ahí me alcanza Rigo, él se quedará unos instantes a cambiarse las calcetas, más atrás viene Diana, pero yo ya traigo pique con España, Costa Rica, Perú, Canadá y varios mexicanos, desde el kilómetro 30 nos venimos echando habladas y nos rebasamos unos a otros y en cada pasada una risa maliciosa una palabra desafiante.

No me detengo, solo agarro un puño de frutas secas y regreso al camino, me veo pálido, tiemblo todo, se me doblan las rodillas, en el primer arroyo me empapo, el frio me reanima, escucho los gritos de los demás y sus pasos los escucho como espuelas en las piedras…

-No volteo atrás, voy decidido, ¡No me pasarán!-

Poco a poco llegamos al pueblo y hasta el último centímetro pelearíamos la meta,  a 300 mts de la llegada la gente se arremolina al anuncio de corredor, corredor, corredor, el animador me reconoce en la distancia y grita:

-Es mexicano, es el 670 y es de Tamaulipas, es Ezequiel y su bandera, werigaaaaaaa-

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Apenas cuzo la meta y tras de mi viene otro corredor, el campeón de los 100 kilómetros, -Álvaro Reyes- nos abrazamos, nos tomamos la foto con la bandera que ahora brilla hermosa a media plaza del pueblo, la gente nos abraza, nos obsequia palabras amables, felicitaciones, nos dan agua, Coca, cerveza, nos rocían con sidra.

En la zona de recuperación nos dan pastes, comida caliente, fruta, hay de todo, gente de otros países y de diferentes equipos se nos acercan nos piden fotos y nos hacen algún halago, apenas nos reponemos un poco y nos reagrupamos vamos por los de 100 kilómetros, todo el resto de la tarde y noche, de allá para acá, gritando en la oscuridad, ¿Quién eres? a las luces lejanas que se ven venir, el cielo está muy estrellado y limpio, el frio de sus estrellas es el mismo que hace aquí.

El sereno lo moja todo, a las 11:47 PM dos lucecitas en el infinito, algo me dice que son ellos, los dos que me faltan, corro hacia la oscuridad, los aliento ¡Vamos, vamos! la alegría de vernos es indescriptible, nos abalanzamos a la meta.

-La última subida la pasamos como locos-

La meta cierra a las 12:00 PM exactas, pero lo logran Nelson y Juan, atrás el jefe Héctor Mendoza de los Happy Face, la camaradería, la fraternidad, las coincidencias de la vida, todos festejamos el triunfo del equipo, de los amigos y de cada uno, felices hasta el día de hoy, agradecidos con Dios a cada instante, imposible dormir a primera hora, tortas de tamal, avena, barbacoa, pan dulce, café, hacen las delicias de la sobremesa, y aunque parecemos pollos espinados, créanlo…

-Ya tenemos en la mira otro reto, Werigaaaaaaa Sapukas, por siempre-

Ultra Trail México 2015. Huasca de Ocampo, Hidalgo 10/10/15

Su amigo Ezequiel Reynoso de Tamaulipas, México.

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World Run 2

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KM.

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