El dolor de no correr (María y sus Tenis Rotos, Capítulo VIII)


María y sus tenis rotos, novela de running con toques de ficción pero que nace de la realidad, después de saberse enferma su vida cambia y ahora tiene que correr para alcanzar la vida de los demás, pero irónicamente la suya se le va. 


Final Capítulo VII – María había conquistado el primer lugar de la carrera, había sido una carrera agónica para ella, pero tenía que correrla así, porque la vida de su madre dependía de ese gran esfuerzo.

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Capítulo VII: Los más crueles kilómetros.


María poco a poco fue recobrando la lucidez tras la victoria de aquella agónica carrera, su cuerpo había llegado al límite como en ninguna otra ocasión, de repente María se dirigió a donde había dejado su paquete, entre corredores y gente de staff se abrió camino, iba a paso desesperado, agitado en búsqueda de algo, era su celular, lo cogió y marcó rápidamente a su hermana:

-Hola Mónica, ¿Cómo está mamá? La voz de María era por demás ansiosa-

-María cálmate ¿Estás bien?-

-Necesito saber cómo sigue mamá-

-Mónica con voz incrédula preguntó; ¿De qué hablas? No entiendo, mamá está bien, está en el patio de la casa, ya sabes; está atendiendo sus tan amadas flores-

María simplemente colgó el celular y comenzó a llorar, pero esta vez de felicidad, finalmente María se había dado cuenta que con sus piernas en movimiento tenía la posibilidad de cambiar el destino de alguien más, y en esta ocasión corriendo lo hizo con el destino de su mamá para salvarla de esa terrible enfermedad.

tenis de mujer

Para ella seguía siendo increíble, entonces los días dentro del hospital cuidando a mamá, las interminables tazas con café y las horas de espera tras querer escuchar una noticia alentadora por parte de los doctores a cargo de su mamá, -¿Todo eso no había pasado o si pasó simplemente corriendo se olvidó?- era algo que seguía dando vueltas por la cabeza de María, porque sin duda existía una gran parte que la aterrorizaba, y ésa era esperar de nuevo las cartas o peor aún ver la presencia de aquella misteriosa mujer.

María rápidamente recogió su premio, y más que la cantidad económica, lo que le mantenía una gran sonrisa era lo que había sucedido, ansiaba estar en casa, tomar un baño dentro de la bañera y pensar todas las cosas.

Esa tarde de domingo llegó, y con ello un extraño dolor en sus huesos, que nunca antes lo había sentido, seguido de fuertes mareos, María comenzó a preocuparse hasta que no pudo más, hizo una llamada desde el teléfono de su departamento, era una llamada hecha a su mejor amiga –Aurora-

Tienes que ayudarme, no me siento nada bien, y mucho menos podría manejar rumbo al hospital, tengo miedo de que algo me pase, Aurora como siempre estuvo con ella para acompañarla y ayudarla.

Aurora la acompañó al hospital, al llegar prontamente la trasladaron a la sala de urgencias, ahí los minutos, las horas fueron pasando, y cada vez que pasaban la angustia de Aurora se agudizaba, y tras la larga espera… una puerta se abrió, y de ella salió el médico oncólogo, el Dr. Delgadillo -el mismo que le había dado la triste noticia del cáncer a María- Aurora se dirigió hasta él, y con voz llena de miedo le preguntó:

-¿Qué tiene María?-

Aurora, necesitamos hacer más estudios aún más profundos, pero con estos hechos hoy me preocupa la salud de María, su cáncer es muy agresivo, y no logro explicarme por qué está avanzando tan rápido, es necesario empezar con su tratamiento, por lo pronto tendrá que dejar de esforzarse, y a esto me refiero –dejar de correr- porque de lo contrario… su salud está en riesgo.

doctor de corredores

Para Aurora podría parecer algo fácil de dejar de hacer, pero para María… una loca corredora que desde niña vive una bella conexión con la felicidad a través de correr, sin duda sería algo difícil de llegar a hacer, la noticia sería para María la consecuencia más fatal de su terrible enfermedad.

María y sus tenis rotos 2

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Capítulo IX – Sólo un camino para correr.


 




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