El último aliento (María y sus Tenis Rotos, Capítulo XII)


María y sus tenis rotos, novela de running con toques de ficción pero que nace de la realidad, después de saberse enferma su vida cambia y ahora tiene que correr para alcanzar la vida de los demás, pero irónicamente la suya se le va. 


Final Capítulo XI – La advertencia que le había hecho la misteriosa mujer a María mientras se encontraba en el hospital, una vez más se había hecho realidad, cuando recibió la noticia de que su amiga Aurora estaba muy grave tras sufrir un accidente automovilístico.

anterior

Capítulo XI: Correr… aun sin que lo pueda hacer.


María terminó de leer la carta que había aparecido debajo de su puerta, el mensaje era claro, si no lo hacía las cosas con sus seres queridos empeorarían, pero sonaba absurdo hacerlo:

-Hola María una vez más soy yo, acabas de recibir la noticia acerca del accidente de tu amiga Aurora, no es necesario que vayas a verla, necesito que descanses para el medio maratón de mañana, porque tienes que marcar un tiempo de 1 hora con 25 minutos, recuerda que alguien depende de ti, debes dar hasta el último aliento

-Con cariño, tu amiga desde la infancia-

María no sabía qué hacer, si desafiar el mensaje y salir a ver a Aurora o quedarse en su departamento, pero además de esto el tiempo que tenía que marcar sonaba imposible, su mejor medio lo había hecho 6 meses atrás en 1:32. Bajar 7 minutos era casi imposible, no había entrenado para eso, y ni que decir de su enfermedad a tan sólo unos cuantos días de entrar al quirófano, era una situación caótica.

corredora capítulo 12

Tras varios minutos de pensarlo una y otra vez, María había tomado una decisión… cogió su celular y marcó a Claudia:

-Hola Claudia-

-Hola María, ¿Ya vienes al hospital?-

-De eso precisamente te quiero hablar, no podré ir, al menos hoy, no me siento bien, estoy mareada, con nauseas, me cuesta pararme de la cama, tú no lo sabías, pero estoy enferma de cáncer y la próxima semana extraerán mi tumor, esto sólo lo sabía mi doctor y tu hermana, incluso aún no se lo he dicho a mi familia y resto de amigos, por favor discúlpenme-

-¡María no puede ser! tienes mi apoyo, necesitamos platicar ¿Quieres que haga algo por ti?-

-Todo está bien Claudia, es por el medicamento, es algo que iba a suceder-

María colgó su celular sintiéndose mucho más mal que al principio, si bien estaba enferma, en cierta manera tuvo que mentirle a Claudia para cumplir cabalmente con lo que decía en aquella carta.

Rápidamente se alistó para ir a recoger su paquete, y de la misma forma volvió a su departamento para descansar. Por la tarde de manera hasta compulsiva aumentó su ingesta de carbohidratos y agua, no era para menos su cabeza había nublado por un momento su enfermedad y sólo se enfocó en la carrera. -10:00 PM Era hora de descansar-

Domingo 5:00 AM. El despertador sonó y el ritual al igual que otros domingos comenzó, el equipo y la ropa habían quedado listos la noche anterior, sólo restaba comer algo ligero, María había decidido correr con sus viejos tenis, esos que la acompañaban desde hace muchos años, esos sus ya famosos Tenis Rotos.

Rápidamente salió de su departamento para dirigirse a la línea de salida, se podía ver el nerviosismo en su rostro mientras calentaba, pero dentro de ella existía una fuerte determinación por marcar ese medio maratón en 1:25 -todo quedaba sobre sus piernas-

dar el último aliento

El sonido local anunció que faltaban 5 minutos para arrancar, María ya estaba esperando desde antes el balazo inicial, ahí estaba en ese línea de salida, envuelta entre cientos de corredores que tenían muchas razones para correr ese medio maratón; debutar, mejorar tiempo, demostrase una vez más que se pudieron vencerse, pero para ella era diferente.

La cuenta regresiva llegó; 10, 9, 8… las piernas de María se movían de un lado a otro, su mirada apuntaba al cielo, su corazón a tope, su reloj listo para empezar a marcar… 3, 2, 1 ¡BAM! -es hora de arrancar-

-Aquella mañana debía ser su mañana perfecta-

Ahí iba María con paso firme, con respiración controlada y a cada instante mirando su reloj, no podía permitir que se saliera del margen planeado, tan sólo de imaginar que una pequeña distracción pudiera suceder, sería algo fatal, todo tenía que hacerlo con verdadera estrategia: coger el vaso con hidratación, cortar las vueltas, afrontar las cuestas y hasta secarse el sudor.

Llegado el kilómetro 12 todo iba perfecto, María mantenía un paso que nunca antes había hecho; -4:00/km- y así seguía, hasta que de repente en el kilómetro 13… María miró a un hombre que se encontraba de paso por la ruta, él también la miró y sin pensarlo le gritó:

-María no seas inconsciente tienes que detenerte-

-Ella se distrajo por un instante, no lo podía creer, qué hacía él justo ahí-

María y sus tenis rotos 2

Suscríbete y recibe cada 15 días (viernes) vía e-mail un nuevo capítulo.

-Puedes compartirla en todas tus redes sociales-


siguiente

Capítulo XIII – Hasta cruzar la meta.





Derechos de autor bajo la marca Korridori Merino.

Comenta vía tu cuenta Facebook

Comenta vía tu e-mail