En 2016 intenta correr y desprender


Susanito Corredor nos cuenta las buenas y más aún; las no tan buenas aventuras dentro del running, todo esto a través de una narrativa crítica, salpicada de ingenio y humor negro, pese a todo, Susanito siempre nos deja una reflexión.

Susanito se define como un personaje que a diario comparte su orgullo por correr en redes sociales, el que se inscribe a todas las carreras, el que carga un sinnúmero de accesorios hasta en un 5k, pero sobre todo; el que se distingue por su gran tenacidad.


Susanito Corredor, este gran tipo que no se pierde ninguna carrera, seguía buscando una nueva para poder participar, pero esta vez iba a ser más complicado ya que el mes de diciembre había llegado.

Con ello los propósitos, metas u objetivos de muchos corredores se habían cumplido, y para Susanito no era distinto, fue un año lleno debuts, de acierto y error, pero sobre todo de afrontar decenas de circunstancias que parecieran que sólo a él le pasaban.

Y tras una larga búsqueda por aquí y por allá, se dio cuenta que rumbo a la celebración de Navidad, ninguna carrera iba a encontrar.

Así que había que tomarlo con calma, bajar un poco la intensidad y disfrutar por todo lo bueno que en 2015 logró conquistar, pareciera que Susanito estaba tomando este deporte con más calma y hasta estaba decidido a dar una necesaria pausa.

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Pero no se trataba de no correr, sino de hacerlo como al principio lo solía hacer, sin activar el GPS de su iPhone 6, sin cargar doce artículos, sin un rumbo fijo, sin llevar la cuenta de los kilómetros, disfrutando el aire, observando rostros, lugares y encontrando un sinfín de oportunidades.

Sin duda esa decisión había sido la mejor, correr; porque lo deseaba hacer y no porque lo tenía que hacer, para cumplir el plan de entrenamiento, para bajar tiempos, etc. Esta vez aquello era por puro placer.

-Esas corridas sin duda le estaban dando a Susanito un mejor entendimiento de lo valioso que es correr-

Tanto lo estaba disfrutando, pero sobre todo, percatándose de su entorno,  que en una de esas tardes que corría después de salir de su trabajo, Susanito miró a una persona en la esquina de una calle, se trataba de un hombre de aproximadamente 70 años de edad, el hombre tenía una discapacidad, pero aun así estaba dispuesto a trabajar.

El hombre se acercaba a las ventanas de los autos, no para pedir una moneda, sino para vender decenas de golosinas que tenía dentro de una cesta, Susanito se acercó, y fue ahí que la ropa y los tenis del hombre llamaron su atención, parecería que había sido usada por muchos años, era tan delgada que era difícil pensar que podía soportar una de las próximas heladas.

-Segundos después, Susanito simplemente se echó a trotar-

Al siguiente día Susanito decidió hacer “rutinaria” su corrida, así que tomó el mismo camino del día anterior, y justo en la misma esquina volvió a mirar a aquel hombre, para Susanito parecería que ese hombre un día más luchaba contra su discapacidad.

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-Susanito se detuvo unos segundos, y después de unos cuantos, una vez más se echó a trotar-

Así se llegó el tercer día haciendo la misma rutina; el mismo camino, mirar, parar… pero esta ocasión ya no se echó a trotar, Susanito se acercó a aquel hombre, lo saludó, se presentó y le preguntó su nombre, Susanito no sólo se detuvo de correr, sino que se detuvo a entender.

Al cuarto día las cosas se repitieron, pero ahora la diferencia era que Susanito llevaba una gran mochila sobre su espalda; -¿Era que una vez más Suanito se volvería a equipar?-

-No; esta vez hizo algo mejor-

Dentro de su casa, Susanito había hurgado entre cajas y cajones, se dio cuenta que los corredores solemos ser -acumuladores- acumulamos recuerdos y logros, que la gente normal que convive con nosotros llama; playeras, tenis y un sinfín de cosas, pero al verlos… a nosotros nos vuelven a dejar sin aliento.

Susanito les suele denominar:

  • Mis primeros tenis con que debuté.
  • La chamarra con la que hice mi primera distancia larga.
  • Las playeras con las que crucé las metas.

Sin duda todo aquello era algo muy valioso para Susanito Correedor, objetos casi nuevos y en buen estado, pero que simplemente tenía acumulados.

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Así pues, esa tarde de diciembre, aquel hombre de 70 años, tenía en su mano una gran mochila, y dentro de ella, un sinfín de recuerdos y logros de Susanito, y aunque la discapacidad se trataba de una ceguera total, aquel viejo hombre sintió los colores, la textura de todas esas cosas, pero sobre todo… sintió miles de alegrías en su corazón, alegrías que Susanito, simplemente acumulaba en un cajón.

Susano Moraleja: de las cosas de correr a veces nos cuesta desprender, pero hacerlo con el único fin de hacer sentir a alguien bien, podría ser una gran meta para este mes y en si para todo el 2016.

-Por leernos… mil kilómetros de gracias-

Felices Fiestas les desea Susanito Corredor

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