Las grandes mentiras de un corredor


Hace algunos días me reuní en un restaurante con amigos que al igual que yo, gustan de correr, fue una charla llena de pláticas amenas, experiencias, retos, buena comida, pero sobre todo…

-Estuvo llena de mentiras-

Y es que todos aquellos que usamos un par de zapatillas para correr, somos los maestros en esto, en mentir una y otra vez, no importa la hora o el lugar, mentir es una realidad.

Escuché tantas y tantas de ellas, de las cuales te citaré a continuación…

Me inscribí pero correré a paso muy lento:

¡Mentira! Cuando el dorsal ya está colgado en ti, cuando las agujetas están bien apretadas, cuando ya estás en el corral, miras a otros locos, entusiasmados y nerviosos, dispuestos a darlo todo y es cuando piensas; -¿Y por qué guardármelo?- el balazo inicial no se hace esperar y justo en ese momento tu mente y tu corazón le ordenan a tus piernas; -¡Vamos dalo todo!-

-Correr siempre es una nueva oportunidad, por eso vivirla al máximo siempre será tu finalidad-

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Me cuido al máximo:

¡Mentira! Sabes que correr es un premio que Dios te regaló, y por ello debe estar lejos de la obsesión, porque le ha dado a tu vida mil y un colores más, así que… como no vivir la vida haciendo otras cosas que te gustan: una tarde de hamburguesas con la familia, brindar con una cerveza, bailar en la boda de tu amigo hasta largas horas de la noche, madrugadas acompañado de las películas que te llenan de emoción, quedarse en cama abrazando a la mujer que amas, eso y más… sin duda es correr y vivir a la vez.

-El equilibrio; es un sexto sentido que has aprendido a desarrollar para alcanzar las metas que te has propuesto alcanzar-

Ya tengo suficientes pares de zapatos para correr:

¡Mentira! Nunca lo será, y no es que sea compulsividad por comprar, son las piezas con las cuales has hecho y harás magia, así como lo son las notas musicales para un músico o como lo son los colores para un pintor, para ti los tenis son eso también, la perfecta y suave conexión entre la tierra y tu esencia de korridor.

-Tus zapatos para correr siempre serán los objetos que te recordarán la razón por la cual decidiste un día arrancar-

No corro por la medalla:

¡Mentira! Eres una persona que se motiva con cualquier cosa; con una mañana, admirando la montaña o con un niño que te grita ¡Vamos! todo eso tiene forma de metal, un metal que es un recuerdo que no sólo cuelga de tu pared o está en un cajón, sino que está vivo en tu corazón, por ello cuando han existido carreras que no has obtenido alguna medalla, ese loco corazón te exige que le des una y acabas colgando algo que haces con tus manos, algo que se parece o te recuerda que es una medalla, una que colgada siempre te grita con orgullo; lo hiciste una vez más.

-Una medalla reconoce tu dedicación, más no tu tiempo, posición o velocidad, por eso siempre la vas a ganar-

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Compito contra mí mismo y nadie más:

¡Mentira! la esencia de este deporte es llegar antes que alguien más, quién de nosotros no ha llevado un paso cerca de otro korridor durante toda una carrera y cuando se acerca el final, cuando ya no puedes más, es momento de actuar, justo ahí tu memoria te recuerda toda la dedicación previa, así que aceleras el paso y tratas de dejarlo o mejor aún de alcanzarlo, y cuando das ese máximo, es cuando te sientes realizado, porque te enseña de que eres capaz, el momento se vuelve entrañable cuando aquel korridor te reconoce y hasta te felicita por haberlo exigido.

-Pueden llegar 50,000 antes que tú, pero llegar antes que alguien más, siempre te llenará de felicidad-

Y tú… ¿Cuáles son tus grandes mentiras de corredor?-

Por leerme… mil kilómetros de gracias

Firma Korridori


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