Los más crueles kilómetros (María y sus Tenis Rotos, Capítulo VII)


María y sus tenis rotos, novela de running con toques de ficción pero que nace de la realidad, después de saberse enferma su vida cambia y ahora tiene que correr para alcanzar la vida de los demás, pero irónicamente la suya se le va.


Final Capítulo VI – La madre de María se encontraba muy grave de salud, María pensó que podría salvarla con tan sólo echándose a correr, tal y como lo hizo con aquel hombre que salvó de morir de un infarto dentro de la cafetería Dos Amores, pero en esta ocasión… salvar la vida de su madre no sería igual de sencillo.

anterior

Capítulo VI: Correr estúpidamente hasta desfallecer.


Tal y como se lo indicó aquella misteriosa mujer, María volvió al cuarto del hospital donde se encontraba su madre, su familia entera la observó con cara atónita; -¿A dónde había ido en un momento como éste?- pero la más sorprendida era la misma María, estaba envuelta de preguntas, parecía tan sencillo y a la vez tan irónico que ella tuviera una especie de poder en sus pies para cambiar la situación o mejor aún la salud de alguien más.

Pero aunque dependía de ella lograr todo eso, aquella mujer misteriosa parecía que era la verdadera dueña de la vida de María. Y así era… al día siguiente María seguía al pendiente de mamá en el hospital, era la mañana de viernes, tan helada como la situación, por lo cual María se dirigió por un café, al menos el sabor y aroma circulando por su boca la despertaría un poco, pero cuando estaba frente al dispensador, una enfermera se acercó a ella:

-Disculpe, ¿Es usted María?-

-Sí, ¿Qué se le ofrece?

-Solamente darle esta carta, una mujer que iba muy apresurada me pidió dársela-

María tomó aquel papel y con un total miedo lo abrió, de repente al ver lo que decía sintió como su corazón casi se le salía de su pecho, María no lo podía creer, se trataba una vez más de unos “sencillos” pero contundentes pasos a seguir para volver a lograr que una persona cambiará el curso de su vida, y en este caso se trataba de su madre; parecía imposible lograr lo que ahora esa carta señalaba, María se estaba volviendo loca y cada vez más se daba cuenta que su vida pertenecía a aquella misteriosa mujer. María sin pensarlo se dirigió de nuevo al sitio del hospital donde se encontraba su mamá, ahí tomó su bolso, extendió su mano al aire y se despidió de sus hermanos:

-¿Qué dices, nos vas a dejar aquí?- preguntó exaltada Mónica la hermana mayor.

-Mónica tengo que volver a la ciudad, es importante estar allá el domingo-

-De seguro a otra de tus estúpidas carreras-

María hizo oídos sordos a los reclamos de su hermana y a la mirada enfadada de sus demás hermanos, pero tenía que volver cuanto antes, aquella carta señalaba algo por cumplir y la vida de su madre estaba en juego. Rápidamente tomó su auto de vuelta a casa, dirigiéndose con una firme  convicción; -hacer que la salud de mamá volviera a la normalidad-

No había que pensarlo mucho, María estaba inscrita desde hace algunas semanas a un importante y concurrido 10k de la ciudad, ese mismo viernes recogió su paquete, lo hizo con los nervios a flor de piel, y aunque su nivel como corredora siempre ha sido de los mejores, esta vez había que dar más que eso.

El domingo llegó, la sensación de correr bajo esas circunstancias era de verdad angustiante, como ninguna otra vez en su vida, puedes estar presionada por lograr o mejorar cierto lugar o tiempo, pero que de eso dependa la vida de tu madre, era indescriptible.

START LINE RUNNERS

Línea de salida, las oraciones, los nervios, las lágrimas todo aquello sumándose en abundancia al cuerpo de María, su mirada apuntando al cielo, aún y que días atrás se sabía ya enferma de cáncer, no le importó que al correr quizá pusiera en predicamentos su salud, pensamientos, emociones, sensaciones pasaban por la mente de María en aquella línea de salida, y así sin más se escuchó el disparo de salida, María como siempre lo hacía tomó los primeros lugares, ahora su reloj no era el que le marcaría el paso, sino sus ganas por salvar a su madre, kilómetro 1, 2, aquello estaba siendo sumamente extenuante y hasta desesperante, pasando el kilómetro 4 las fuerzas iban menguando, María no paraba de llorar.

-Pero tan sólo imagina que si bajas ese tu máximo ritmo por algún instante, si flaqueas algunos metros, alguien más… ya no vivirá- y así tenía que ser para María.

CORREDORAS COMPITIENDO

Se acercaba el kilómetro 7 los gritos y aplausos de la gente que la veían en los primeros lugares eran realmente emocionantes, su rostro dejaba ver el extremo esfuerzo. Se acercaba el final, lograrlo no sólo representaba como en otras ocasiones ser una de las mejores sino la mejor, metros por llegar, el corazón a su máxima capacidad, las otras competidoras férreamente corriendo por la victoria, y así en un cierre trepidante, María había cruzado el arco, sumamente extenuada miró a su alrededor, su mirada estaba nublada, y de repente simplemente se desvaneció, todo mundo fue a su ayuda, médicos y staff, María había llevado su cuerpo al límite máximo de su capacidad, rápidamente la restablecieron, alguien de la organización se acercó y le dijo; -Felicidades por su primer lugar fue una gran carrera- María cerró sus ojos y desde su interior elevó un agradecimiento al cielo, sin duda esos kilómetros habían sido los más crueles de su vida, pero entonces:

-¿Sería que María había corrido tal y como le había señalado aquella carta, para que con ello pudiera salvar a su madre?-

La moneda estaba en el aire, esperando a caer como pesada loza al suelo o como ligera pluma que lleva el viento…

María y sus tenis rotos 2

Suscríbete y recibe cada 15 días (viernes) vía e-mail un nuevo capítulo.

-Puedes compartirla en todas tus redes sociales-


siguiente

Capítulo VIII – El dolor de no correr.


 




Derechos de autor bajo la marca Korridori Merino.

 

Comenta vía tu cuenta Facebook

Comenta vía tu e-mail