¿Qué se siente correr un maratón?


Se siente horrible, sientes que la vida se te va, los músculos estallan, la mirada se nubla, las alucinaciones danzan por la cabeza como una “bella pieza musical”, el cielo ya no es azul, es más ya no se percibe el color, el asfalto no sólo golpea los talones sino también el espíritu, las lágrimas van y vienen inexplicablemente, se confunden con las gotas de sudor, ya no se sabe si es por la transpiración o por el miedo que abraza a cada parte del cuerpo.

Las personas que apoyan en la banqueta poco o nada entienden, pero aun así gritan ¡Vamos tú puedes! ¡Carajo! Qué sencillo lo dicen, deberían de hacerlo ellos para saber que a veces (muchas veces) ya no se puede, pero aun así se les agradece y con las pocas fuerzas que quedan, un pulgar apunta al cielo, como diciendo ¡Gracias!

Qué se siente correr un maratón, sigo insistiendo que se siente de lo peor, hay dolores que te sugieren mejor irte a la cama y no salir de casa, a maldecir, a denostar, pero el sentimiento de un maratón tiene todo lo anterior multiplicado claro está por 42, el chico de 18 lo siente diferente al anciano de 72 pero, aun así, todos van a sufrir.

Qué se siente correr un maratón, se siente muy raro, porque se van repasando ca uno de los peores momentos de la vida, en ocasiones ni siquiera se recordaba o simplemente ya no se quería recordar por obligación o por convicción, pero todos esos malos ratos se van formando en la cabeza, como esperando el turno para volver y recordar lo peor de uno, se hacen aliados del dolor, cada uno lastima los dos músculos que más se ejercitan a diario, y esos se llaman:

-Vanidad y orgullo-

Esos dos quedan vapuleados, todo aquel sentimiento de superioridad o de petulancia, se rinde ante cada kilómetro del maratón, y es cuando los perdones toman mucho más forma, puede que suceda todo esto o puede que sucedan cosas peores, porque la única verdad es que el maratón:

– ¡Es impredecible! –

Es irónico; pero el maratón se siente a compañía, pero más se siente a soledad, porque se puede estar en ese corral de salida con 10,000 o 20,000 locos más, pero a fin de cuentas se está sólo contra 42 terribles monstruos llamados kilómetros.

El maratón se siente como aquel abrazo de mamá que nunca llegó después de una terrible caída, el 42 es eso… es hostil, es inhumano, dudo que tenga sentimientos, porque en ciertos tramos golpea con lo más duro que tiene y eso no son más que con cuatro “lindas” palabras que conjugadas hacen más daño que el más fuerte gancho al hígado del mejor boxeador del mundo, ése…

¡Tú ya no puedes!

Es lo que te repite una y otra vez, a veces desde los 4 o 5 meses antes que se toma la decisión de correrlo, y claro… se agudiza en aquel corral antes de escuchar el ¡PUM! O ¡BAM! Del balazo inicial.

Pero no creas que estas letras han sido para persuadirte para que no lo vivas, al contrario; si tienes el coraje, la fuerza, los cojones para sobreponerte a todo lo anterior, el premio que ofrece el maratón…

-Es aún mayor-

Porque el maratón lleva a lo más alto que pueda experimentar un ser humano, quizá comparado con la experiencia de tener en tus brazos a tu primer hijo o hasta el más profundo de los orgasmos, el maratón transforma cada simple momento en uno que se recuerda toda la vida y sucede no sólo durante la ruta sino también cuando se cruza esa meta.

Y justo ahí: el abrazo eterno de mamá o quizá la voz de tu hijo que escuchas diciendo ¡Ahí viene mi papito! O qué tal tu esposo confirmándote con un eterno beso que fue la mejor decisión haber unido su vida a la tuya o mejor aún; tu abuela que aun estando en silla de ruedas le pidió a la tía soltera… llévame con mi hijo para verlo cruzar esa meta.

Sin duda momentos de vida, que quien está fuera de esta locura no logrará entender, que todo ese dolor le da un singular sabor a esto llamado maratón, por eso no es raro que éste haga llorar a los más valientes y sobre todo a los más duros del mundo.

Incluso a las o los que dicen que les cuesta expresar sus sentimientos, el maratón hace que regales mil abrazos a mil perfectos desconocidos o incluso a los que dicen que no creen en nada divino, el maratón hace que eleves plegarías al cielo y muchas, realmente muchas de ellas son de un profundo agradecimiento.

Por ello prepárate, tomate el tiempo que creas necesario para llegar a un maratón, vívelo en tu cabeza, alista todos tus sentidos para lo peor, pero sobre todo alista tu corazón para recibir una eterna emoción, un grito de orgullo que te sacudirá, grito que será expuesto por esa medalla, la que te recordará no sólo esa tarde de domingo sino toda la vida, que todo aquello que pensaste que no era posible, ahora ya lo es, porque si logras vencer todo lo que te he dicho acá acerca del maratón, entonces podrás vencer casi todo… y al final tú mismo sabrás; Que se siente correr un maratón.

-Simplemente se siente de lo mejor, es vida, una que creías que no existía y en ti estaba escondida, es muerte, muerte de todos esos estúpidos miedos-

Y tú que ya lo has corrido ¿Cómo lo has sentido!

-Por leerme… mil kilómetros de gracias-

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KM.

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