Romper con lo que sueles ser (María y sus Tenis Rotos, Capítulo XV)


María y sus tenis rotos, novela de running con toques de ficción pero que nace de la realidad, después de saberse enferma su vida cambia y ahora tiene que correr para alcanzar la vida de los demás, pero irónicamente la suya se le va. 


Final Capítulo XIV – Tras el gran esfuerzo que hizo María para conseguir el tiempo necesario en el medio maratón, el Dr. Delgadillo decidió internarla en el hospital, la intervención quirúrgica se acercaba y necesitaba tenerla en observación.

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Capítulo XIV: El verdadero gran logro.


La indicación fue clara por parte del Dr. Delgadillo, era momento de hablar con la familia de María acerca de su cáncer de mama, ya no era válido el argumento de que no quería preocuparlos, al igual que Aurora y el Dr. Delgadillo, también su familia tenía que estar con ella en ese crudo momento.

María no pudo decirles mucho por teléfono, su voz entrecortada, su respiración agitada tras de la línea, hizo que el sexto sentido de su madre presagiara algo grave, pero también el papá de María; –Don Juanito– al escucharla presintió algo malo, aquellos presentimientos provocaron que ambos tomarán el primer autobús rumbo a la ciudad, acompañados de Mónica, todo el camino padres y hermana mayor, rogaron al cielo que todo estuviera bien.

don juanito

María era una mujer independiente, con una vida hecha en muchos aspectos, eso la había envuelto en una vida de éxitos laborales y sobre todo deportivos, pero seguía siendo como en su niñez, una mujer acompañada de la soledad, caracterizada por su hermetismo y hasta cierto punto; “mala suerte en el amor” su familia pocas veces la visitó en su departamento, Nati su madre, sólo recuerda que vive en un edificio de la calle Donceles, dentro del departamento número nueve. Ahora lo más irónico es que tras su enfermedad, este puente de hermetismo que había construido María, había que derrumbarlo para permitir que su familia estuviera con ella.

El primer paso se había dado, y tras un camino que les pareció interminable, Nati, Don Juanito y Mónica habían llegado al hospital, se anunciaron en la recepción y rápidamente el Dr. Delgadillo los recibió, una charla breve y directa les hizo ver la gravedad de la enfermedad, pero sobre todo los pasos a seguir antes durante y después de la extirpación del seno izquierdo de María, ése que albergaba el demonio llamado cáncer.

Don Juanito se tornó fuerte, pero al ver las lágrimas de Nati, su fortaleza se doblegó, no había más que preguntas en aquella sala de hospital; para ellos era increíble que una chica de 30 años, sana, corredora, que aún no había procreado hijos, tuviera esa terrible enfermedad.

Mónica intentó darles fuerza a sus padres, porque a su vez ellos necesitaban brindarle tranquilidad a María. Así; el momento de verla llegó, María se miraba cansada, pero cuando los miró, todo aquello cambió, su rostro se llenó de luz y de una gran sonrisa, e incluso de forma graciosa a todos los presentes les dijo:

-Hola, no se preocupen, ésta será otra carrera que voy a vencer, y muestra de ello es que debajo de esta cama mis Tenis Rotos por mi aguardan-

tenis rotos para correr debajo de la cama

Eso provocó en todos una sonrisa impregnada con lágrimas de nostalgia, aquella niña que corría en su pueblo bordeando cuesta abajo el río, fue un grato recuerdo que vino a la mente de sus padres, para ambos ver que su espíritu estaba en todo lo alto, les acabó dando mucha más tranquilidad, al igual que a Mónica, finalmente estaba en un gran hospital en las manos de uno de los mejores oncólogos de la ciudad, y conforme se fue acercando el día, papás, hermana, Aurora e incluso decenas de amigos corredores, de trabajo y sobre todo el resto de sus hermanos, estuvieron todo el tiempo al pendiente de María-

Aquella corredora solitaria, ahora ya no lo estaba, y esto sin duda era una de las tantas cosas que dejaría para bien este cáncer, romper con lo que solía ser, romper con esa soledad, significaría no sólo permitir que las personas se acercaran, sino que también ella les abriera su vida.

El viernes de la intervención quirúrgica llegó, 9:00 AM. Los análisis pre hospitalarios  indicaron que todo estaba listo para iniciar, la sala de operación, el Dr. Delgadillo y su equipo también lo estaban, por su parte la familia y amigos unidos en oración afuera de la sala.

El tiempo fue transcurriendo, después de tres largas horas la intervención finalizó, la puerta de la sala de operación se abrió y de ella se vio salir al Dr. Delgadillo, su rostro se miraba no sólo extenuado, sino preocupado, era hora de darle a todos los presentes la noticia acerca de la intervención quirúrgica de María.

-¿Sería una noticia alentadora o peor aún… una adversa?-

María y sus tenis rotos 2

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