Temor en un maratón (July Manzano)


Este es un espacio para que korridores de todos los países de habla hispana nos compartan su manera de sentir o vivir esta locura llamada correr.

Porque por más lejos que nos encontremos, corriendo nos conectamos.


July de Mérida México, una de esas personas que nunca se mata entrenando, siempre he pensado que soy del tipo de persona que corre por diversión, soy ese 1% que nadie invitó nunca a correr, simplemente un día desperté y decidí que mi vida tenia q cambiar, nunca he tenido sobrepeso, ni enfermedades que me hayan orillado a ser deportista, solo un día así de la nada…

-Decidí ser corredora-

Siempre he pensado que para ser corredor no es necesario ser maratonista ni ultra, basta con que corras un kilómetro,  jamás me había llamado la atención correr esas distancias pues con 21 me sentía siempre muy cómoda.

maraton

Tras 4 medios maratones, infinidad de carreras y muchísimos kilómetros recorridos en 4 o 5 años de correr, un buen día (como es ya mi costumbre) amanecí y decidí que iba a correr mi primer Maratón, el cual estaba a unas semanas de llevarse a cabo, así que contacté a un entrenador.

Quizá no era el mejor momento de mi vida pues en esos días mi padre cayó en cama tras diagnóstico de cáncer metastásico, mi vida llena de estrés, era de locos, sin tiempo para nada, ufff ni para entrenar.

Llevé días muy duros tratando de completar mis entrenamientos, fue un verdadero reto, unos días en la madruga alrededor de las cuatro de la mañana, otros días a las once de la noche, realmente fue muy duro incluso no lo hice como debía.

Domingo 05 de junio del 2016 por fin llegó el día tan anhelado, un sentimiento de miedo e ilusión me embargaba y unas intermitentes preguntas mentales que me decían:

-¿Qué sucederá si no lo logras?-

Disparo de salida y mi corazón a todo lo que daba, kilómetro 8 mis pensamientos  quieren dominar mi cuerpo, me dicen una y otra vez: -Tú no tienes que demostrar nada a nadie-  me detengo unos minutos, me siento en una orilla a pensar ¿En qué diablos me metí?

mi numero

5 minutos de depresión y también pasa por mi cabeza como trailer de película todo lo que había invertido, sacrificios y muchas semanas de entrenamiento, desvelos, madrugadas, dinero uf demasiadas cosas, así que me levanto y sigo mi camino, me duele la espalda, me encuentro a un señor mayor que me dice:

¿Qué te sucede?

Le contesto: tengo mucho dolor de espalda.

Él: tengo Ketorolaco sublingual, soy Dr.

Mi cara se ilumina y después de eso a correr hasta el kilómetro 20, de ahí decido quitarme tantos artefactos, lentes, visera, calcetas de compresión, porta celular y celular y de ahí en adelante jamás pasó por mi mente abandonar la carrera.

Los kilómetros iban pasando uno a uno, recuerdo que al llegar al 25 o algo así pensé: -ya estoy del otro lado” y pasando el 30 ya será pan comido- me atormentaba un poco el famoso muro de los corredores y me decía  a mí misma ¡Nunca te veré, nunca te veré!

-Y así fue nunca lo vi-

Mi amigo Javier fue mi más fiel compañero, demostrando en cada kilómetro lo que vale una amistad, siempre a mi lado, siempre diciéndome -vas muy bien- recuerdo una frase que jamás voy a olvidar justo al llegar a Progreso ( km. 37 quizá)

¡Ya estuvo ya estás! Si quieres hasta puedes caminar ¡chingue a su madre!

Me eché una carcajada y así seguí, en el trayecto mucha gente me ayudó, hubo quien se acercó y me dio un chocolate, pero siempre, siempre palabras afectuosas y emotivas ¡Sí se pudo! ¡Ya llegaste!

Recuerdo que al dar la última vuelta a unos 3 kilómetros de la meta, una persona me dio un vaso de Coca-Cola con mucho hielo y me dijo: -bebe, ya te lo ganaste y ahora sí, no pares hasta cruzar la meta-

Justo ahí al ver el mar, mis lágrimas comenzaron a escurrirse pero me decía a mí misma, aun no es tiempo de llorar y no sé dónde saqué mis últimas energías, venía hecha pedazos, cruce la meta corriendo muy orgullosa pensando -wow  ya soy maratonista- y aun con mi tiempo de 6:00 horas Hasta el día de hoy sigo disfrutando ese 5 de junio pasado, sin duda el 2016 mi mejor año.

la meta

Debo confesar que me motivaba muchísimo el pensar que seguramente mi hijo estaría ahí en la meta esperando verme cruzar ¿Y qué creen? no fue así….

Sin embargo mi gran familia runner estaba ahí, muchos sin conocerme, todo mundo felicitándome, ovacionándome y diciéndome:

-¡Bien hecho!-

Una experiencia única, muy enriquecedora  que no se compara con ninguna otra, ni con cruzar la meta de 5, ni de 10 ni de 21km. Cruzar 42.195 km.

-Te cambia la vida-

No voy a decir que fue fácil, no lo fue, de las cosas más difíciles  que he hecho en mi vida, pero sin duda valió la pena.

ORGULLOSAMENTE MARATONISTA.

L.T. July Manzano Zapata

“El que lucha puede perder, el que no lucha está perdido”

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World Run 2

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KM

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