Una medalla, un funeral y un recuerdo para la eternidad


Quienes conocen a aquel corredor saben que está lleno de vida, quienes lo han visto correr dicen que lo disfruta como niño y que hasta corre con inocencia, incluso a su edad está gustoso de coleccionar juguetes Lego y últimamente medallas en su medallero.

-Él arrancó hace algunos años como muchos por inspiración de alguien más pero sobre todo para tener un nuevo juego-

Sus padres también son parte de esto, siempre lo acompañan a cada una de sus carreras, su madre muy temprano lo levanta y su padre lo ayuda con su ropa, ambos están sumamente orgullosos de él, su madre trata siempre de recibirlo en la meta con miles de besos y abrazos, su padre siempre le dice: -¡Ése es mi campeón!-

Aún y que ha competido en muchas carreras la mayoría de ellas las ha ganado por ese don innato, sabe poco o nada de cuidados previos, de entrenamientos o de lesiones, él sólo sabe que en esto hay que llegar antes que todos y ésa es siempre su meta.

Y para el corredor se avecinaba una nueva… miércoles por la noche recibe una llamaba al celular de su madre: -Hola, prepárate tienes carrera el domingo- de emoción se llenó e ir preguntando en casa en qué lugar se encontraba todo su equipo de corredor recordaba algo ya muy habitual.

Los tenis del corredor

Tras una larga ausencia en competencias finalmente el domingo de carrera llegó, el sonido anunció su categoría de salida, él dispuesto una vez más a ganar el disparo escuchó, las piernas se empezaron a mover y al paso del tiempo su llegada no fue como en otras ocasiones y qué importaba, estaba de vuelta con una linda medalla luciendo sobre su pecho.

Parecía un domingo común de regresos a las carreras y por la tarde acompañar a sus padres a visitar a la abuela, últimamente visitarla era muy frecuente, ella estaba muy enferma postrada en cama disminuida de sus fuerzas y su habla, pero de repente… el corredor vio a todos consternados, él sabía que algo estaba mal y fue entonces que su padre le pidió entrar a la habitación.

Aquel corredor miró a su abuela y de manera inmediata buscó su medalla, desafortunadamente la había olvidado en el auto de un familiar esa misma mañana, pero no pasó mucho tiempo y ese familiar justo cuando llegó se la volvió a entregar, el corredor rápidamente se acercó a la abuela, se sentó al lado de su cama e inocentemente se la puso en su mano, ella no pudo empuñarla, él la ayudó y cerrando delicadamente su mano con las de él, le dijo al oído:

-Abuelita esta medalla la gané esta mañana, quiero que siempre, siempre la guardes tú (Se despidió con un beso)-

la medalla del corredor

El resto de presentes desesperados entraban y salían de la habitación; -La abuela se había marchado-

El funeral llegó un par de días después y aquella medalla ahora se encontraba en el bolsillo del corredor, él la mantuvo ahí todo ese tiempo, hasta que llegara el preciso momento, las flores, las lágrimas y las alegrías fueron acompañando a la abuela mientras que ésta iba bajando.

el corredor en el funeral

Aquel corredor quería verla por última vez, se acercó llorando, lo abracé, incluso lo cargué y en ese momento le recordó algo a ella:

-Abuelita tu medalla no se te olvide aquí está-

Y entre flores, lágrimas y alegrías la medalla también la acompañó en su último adiós y al unísono con lágrimas él y yo le pedimos:

-Abuelita, mamá, en todos lados y hasta cuando corramos siempre por favor acompáñanos-

PD: me faltó señalar que el corredor tiene tan sólo 7 años de edad, el familiar que le había devuelto su medalla –Fui yo- y él es mi sobrino, desafortunadamente cuando llegué y se la entregué, 20 minutos antes ya mamá (La abuela) había emprendido su camino, dentro de su niñez aquel corredor creyó que la abuela lo escuchó y quizá así fue… porque ella lo hizo ya estando cerquita de Dios.

-Hay medallas que se cuelgan en un medallero y otras que se cuelgan en el cielo-

En memoria MMC

En memoria a mi madre María Merino, agosto 1951 – mayo 2015.

Gracias Raúl Delgadillo Cristerna por todo tu apoyo. 

Por leerme… mil kilómetros de gracias

Firma Korridori


Derechos reservados de autor bajo la marca Korridori Merino.

Comenta vía tu cuenta Facebook

7 comentarios en “Una medalla, un funeral y un recuerdo para la eternidad

Comenta vía tu e-mail